Los derechos fundamentales de todo ser humano (La sanidad, la educación, la justicia, el derecho a una vivienda digna, a sacar adelante a una familia, a aspirar a una justicia real, accesible y gratuita...), nunca deberían ser objeto de negocio, especulación o privatización. Si un gobierno gestiona mal, cámbiese el gobierno. Pero que no se utilice la rentabilidad como argumento para el saqueo de los bienes públicos. Los derechos no tienen precio, ni son negociables.


lunes, 15 de enero de 2018

Sálvora y un farero

Buenas noches a todos.

A uno, que se declaró allá por 1970 gallegoadicto y que no pierde ocasión para visitar esa maravillosa tierra, realmente mágica, resulta que se le pasó esta isla: Sálvora (En este enlace la descripción en Wikipedia). Para que nos hagamos una idea rápida, los que no tenemos aún la suerte de conocerla, vamos con los mapas:
Esta es la ubicación
Y este es el detalle.
Evidentemente, con Google Maps podéis ver el nivel que queráis.

En Youtube tenéis varios vídeos más o menos acertados sobre la isla:




...etc. No es cuestión de ser reiterativo. Seguro que encontráis más y mejores.

Ubicada la isla, resulta que en ella hay unos fareros. Y entre ellos está Julio Vilches, y Julio es un amigo de la infancia al que reencontré recientemente cotilleando por Facebook.

A Julio no le veía desde antes de 1970, pero alguien me dijo allá por los 80 que quería ser farero. Y esa idea prendió en mí, que acababa de licenciarme de la mili y estaba, como quien dice, buscando mi destino. Siempre me ha gustado la mar, de hecho me presenté al IMECAR mientras estaba estudiando, pero no me aceptaron porque había que estar en cuarto curso y yo aún iba por tercero. Después, distintas circunstancias familiares aconsejaban no irse tanto, y con las ganas me quedé.

Me pareció entonces que, con la carrera de Física Electrónica acabada y estando trabajando en electro-automatismos, eso de los faros lo iba a tener chupado. Así que me presenté en la delegación de Obras Públicas (Creo que entonces estaba por la Calle Correos) y allí amablemente me dieron todo tipo de información sobre la oposición que estaba abierta. Mi gozo en un pozo: Lo que pedían me venía en gran parte de nuevas, entre otras cosas porque había mucho de práctica mecánica. También me dijeron - literalmente -  que si no acudía en Madrid a la academia que preparaba esas oposiciones no tenía nada que hacer. Y no estaba la cosa como para irme a Madrid, yo necesitaba ganar dinero y no gastarlo. Y ahí quedaron mis sueños de farero.

Pero la imagen del faro como la casa más alejada de la tierra y la más cercana a la mar la he tenido siempre. Y mi deliciosa y constante compañera ha disfrutado - o sufrido, según - mi voluntad de recorrer los faros allá donde íbamos, puesto que nuestros viajes siempre han de acabar en la costa, allí donde se respira libertad y se mira lejos.

Pues resulta que Julio publicó hace poco un libro: Sálvora, diario de un farero, y vino a Valencia a presentarlo. en Pe-r-ucho. Obviamente, iba a ir. Sabía que el libro me iba a gustar, pero yo no iba a por el libro. Iba a ver a un amigo al que hacía cincuenta años que no veía, y que había llevado esa vida  que yo había querido llevar.


Y lo encontré. Igualito. Era el Julio que yo recordaba, pero con la profundidad que dan tantos años, y tantos años mirando al mar. No hubo un momento de duda, no hubo un salto en el tiempo. Él estaba como aturdido de tanto éxito de su libro. Ya sabéis, en las presentaciones todos quieren hablar y estar con el autor. 

Ahora Julio ha vuelto al faro, han tenido que volver porque la automatización no resuelve todos los problemas que se dan en instalaciones de esas características. Soluciones de despacho y de director general triunfal pero ajeno a la realidad. Ya sabemos, política y funcionamiento de las cosas suelen ser antagónicas. Pero ha vuelto al faro para poco tiempo, puesto que pronto se jubilará, y se dedicará a recorrer la tierra con su autocaravana, porque el que ha probado la libertad ya no puede prescindir de ella.

Aquí tenéis un vídeo de la presentación del libro. conoceréis a Julio en su faro.


Un vídeo poético:

Un vídeo sobre la automatización del faro, sueños de burócratas, fin de una era...


Pero hablemos del libro: No es un libro, es una charla con un amigo en la que te va contando cosas. Falta la sala con la chimenea de la que habla, el ruido del mar al fondo. Pero vives esos años con Julio, las peripecias, las visitas, las averías de la maquinaria. Recorres la islas con sus niñas y con su perro, navegas por mares atroces porque tienes que volver a sustituir al compañero que acaba su servicio. No es solamente la historia de un farero, es un libro de vivencias, de aventuras, de  formas de vida desconocidas para quienes hemos pasado los años en una ciudad, en un despacho, delante de un ordenador. Se echan de menos mapas, fotos, planos... pero eso es un mal de muchos de los libros actuales; Los editores te dicen que tienes Internet. Y es verdad, pero faltan. También falta una división en capítulos, porque estos son una especie de descansillo en la escalera de la lectura. Quizás por eso no encuentras momento para dejar de leerlo.

Y no he podido evitar acordarme con emoción de otro amigo de la misma época, también amigo entonces de Julio: Moncho. Él hubiera adorado la vida de farero y hubiera disfrutado, porque era mucho más "manitas" que yo, y se mareaba menos en los barcos. Y le encantaba la libertad. Le hubiera encantado el libro y se hubiera ido corriendo a ver a Julio también, a ver si quedaba sitio para él en la isla. 

Recomiendo el libro, el libro que no es un libro, que es la historia de un amigo. Rápidamente os sentiréis amigos de Julio, de su familia, de sus colegas, de sus perros. Y hasta os caerá bien El Algarrobo, que ya veréis quien es.

Hay que pedirle a Julio que escriba más, que publique más. Necesitamos esa ventana abierta a la libertad que son los faros y la memoria de quienes los llenaron de vida.

Para terminar, una canción que aprendí en 1970, cuando llegué a Sada para aprender a navegar. Allí me enganché de Galicia.


Espero que os haya parecido interesante. A mi tanto el tema como el libro me han parecido una preciosidad.

martes, 2 de enero de 2018

La estabilidad del caos o la invasión de los nietos

Buenas noches a todos.

A raiz de este vídeo, y tras profundas lecturas la noche de fin de año sobre estabilidad multidimensional,  mesocinética protocuántica, protocinética bioplasmática, bioelectromagnetismo geolaplaciano y otros temas de la máxima amenidad, y tras recibir este vídeo, no puedo resistir compartir con vosotros mis serios dilemas sobre la estabilidad del caos, la inestabilidad del orden y la estabilidad de la inestabilidad. Vamos a ello:


En primer lugar, todos tenemos claro lo que es el órden. Me encanta una de las definiciones que da Wikipedia, por su claridad y sencillez:

"El orden es la organización de las partes para hacer algo funcional y preciso, lo cual implica la presencia de un cauce que establece una transacción de cargas con menor coste y por lo tanto con potencial de desarrollo a una psicodinámica emergente, dando la oportunidad al observador de imputar una finalidad intencional y, como puede deducirse, de una acción inteligente"

Aunque esto parece mucho más manejable:
orden
nombre masculino (Mal empezamos, nos van a poner a parir)
  1. 1.
    Manera de estar colocadas las cosas o las personas en el espacio o de sucederse los hechos en el tiempo, según un determinado criterio o una determinada norma.

    "el orden de los días de la semana; el orden de las palabras dentro del diccionario; necesita orden para vivir, por eso en su casa cada cosa está en su sitio; por orden de importancia, los instrumentos de cuerda son: violín, viola, violonchelo y contrabajo"
  2. 2.
    Situación o estado de normalidad o funcionamiento correcto de algo, en especial armonía en las relaciones humanas dentro de una colectividad.

    "el orden social; el nuevo orden mundial; la policía se encargó del mantenimiento del orden en el concierto"

Pero si pensamos en el orden, rápidamente, parece, hemos de pensar en su contrario, el desorden. si nos vamos a Wikipedia, encontramos:

desorden


Pero aquí aparecen dos nuevas palabras:

organización
nombre femenino (Menos mal)
  1. 1.
    Acción de organizar u organizarse.

    "la empresa demanda cambios en los sistemas de gestión, administración y organización"
  2. 2.
    Grupo de personas y medios organizados con un fin determinado.

    "una organización empresarial; ingresó en Amnistía Internacional porque se identificaba plenamente con las ideas de la organización"

Para los que somos fervientes creyentes en la organización, este es un terreno cuasi-sagrado. Pero no es por aquí por donde queremos ir, y para este artículo vamos a asimilar organización (en su primera acepción) a orden, porque la definición 2 está en función de la 1, o sea, una organización se puede entender como una comunidad ordenada. En el orden estamos.

Pero ahora vamos a introducir este otro concepto, luego veremos el de Caos:

estabilidad
nombre femenino
  1. 1.
    Cualidad de estable.

    "estabilidad laboral; estabilidad económica; la estabilidad política se restablecerá en pocas semanas; esperaba de la nueva situación la culminación del amor, el serlo todo el uno para el otro, la plena felicidad y la armónica estabilidad de un dulcísimo hogar"
  2. 2.
    Propiedad de un cuerpo de mantenerse en equilibrio estable o de volver a dicho estado tras sufrir una perturbación.

    "este automóvil tiene mucha estabilidad"

estable
adjetivo
  1. 1.
    Que se mantiene invariable o inalterable en el mismo lugar, estado o situación.

    "precios estables; clima estable; convivencia democrática estable; buscamos una paz internacional estable; una locución es la combinación más o menos estable de dos o más elementos lingüísticos"

  2. 2.
    [huésped] Que reside habitualmente en el mismo hotel o pensión.

Aquí la opción 2 no nos interesa. En resumen, vamos a ver lo que nos resulta útil de lo que hemos visto:

Pensad en el orden. Pongamos el ejemplo de una pareja de plácidos jubilados que mantiene su casa perfectamente ordenada. Esta imagen as asequible y comun. ¿Verdad?

Evidentemente, para que ese orden se mantenga hay que aplicar una determinada energía, puesto que el orden, per se, tiende a alterarse. O sea: El orden es inestable. ¿Cuanto de inestable? Poco, mientras estos dos tranquilos jubilados se limiten a ver la tele, leer en el sillón y hacer las actuaciones vitales. Normalmente, tendrán todo organizado dentro de unas reglas. Luego el orden tiene una inercia, en principio.

inercia
nombre femenino
  1. 1.
    Incapacidad que tienen los cuerpos de modificar por sí mismos el estado de reposo o movimiento en que se encuentran.
  2. 2.

    Falta de energía física o moral.

    "mi amigo parecía tan atrapado como yo mismo por la inercia de la postergación"

Ahora bien, imaginaos que esta pareja, con su casita tan ordenada, recibe la visita de los nietos. Y de repente desembarcan en la casa, cual feroces hordas invasoras, unos cuantos nietos entre uno y diez años de edad. El orden salta por los aires, y aparece el desorden. E incluso el caos, que más arriba hemos visto que se identifica con él, quizás con un grado cualitativo peor: El caos es el desorden elevado a la categoría de divinidad maligna:
El caos (palabra que deriva del idioma griego, Χάος Kháos o cháos) habitualmente se refiere a lo impredecible. Caos deriva de la raíz indoeuropea *ghn o *ghen del protoindoeuropeo. Debido a variaciones lingüísticas, el significado de la palabra se desplazó a desorden.

¿Qué ha pasado? Pues que si, como hemos visto, el orden es inestable porque hay que aplicar una energía determinada para mantenerlo, es mayor la energía que los niños invasores, armados de peligrosos juguetes, balones, mamás consentidoras y papás calzonazos, desarrollan durante su visita para actuar sin orden ni concierto. Resultado: Tras la invasión, más o menos duradera, el resultado de la casa es el Caos.

Pero detengámonos en esta imagen: Los niños se han ido, los abuelos quedan derrengados en el sofá, con la tensión alta, afónicos, la nevera saqueada, la televisión recibiendo repugnantes dibujos post-disneyanos, el suelo lleno de lápices y pinturas aplastadas, la cocina llena de trozos de pan, danoninos a medias, fantas empezadas, jamón york por las paredes, quesitos aplastados.... Esto es el caos, o al menos, un caos doméstico.

¿Y qué propiedad tiene este caos? Pues que es estable. Si, queridos amigos: el caos es estable. ¿Por qué? porque no hay ninguna fuerza que lo lleve a ordenarse por sí mismo. Todo queda desordenado hasta que viene alguien e invierte una energía para eliminarlo.

Por lo tanto, fijaros que a través de abuelitos pacíficos y nietos dinámicos hemos llegado a una conclusión: El orden es inestable y el caos es estable.

Aquí igual procede nombrar ese concepto tan querido por los físicos que es la Entropía. Pero vamos a tener mucho cuidadito con esto no nos metamos en discusiones demasiado complejas para un principio de año. Así que respetuosamente vamos a seguir en la línea de Boltzman cogiendo este párrafo:

"Coloquialmente, suele considerarse que la entropía es el desorden de un sistema, es decir, su grado de homogeneidad. Un ejemplo doméstico sería el de lanzar un vaso de cristal al suelo: tenderá a romperse y a esparcirse, mientras que jamás será posible que, lanzando trozos de cristal, se construya un vaso por sí solo."


De donde deducimos que lo que han hecho los nietos en casa de los abuelos es incrementar la entropía, aunque no necesariamente hayan roto un vaso. Antes, si se decía a una madre que su hijo había incrementado la entropía le atizaba un cachete al niño, y le regañaba para que la devolviera a su nivel. Ahora no, ahora la abuela regañará al abuelo por haberse dejado la entropía fuera de la nevera. Avance de los tiempos.

El orden es inestable, y el caos es estable. La entropía aumenta (o no, que ahora con esto de la cuántica todo es dudoso). Esto se puede aplicar a niveles cósmicos, incluso. E incluso a niveles políticos, pues puede afirmarse que existe una entropía gubernamental por la que:

- El nivel de entropía organizacional aumenta (Aquí se puede incluir la teoría del fraccionamiento contínuo de los partidos, pero eso lo dejaremos para otra entrada)

- Para que existiera un gobierno estable habría que estar aplicando constantemente una energía estabilizadora. Claro, estas funciones actualmente pueden ser asumidas por mecanismos de gestión de mentes como son las televisiones, los fútboles, las religiones, etc.

Vemos que la estabilidad del orden es inestable, pero que el caos no significa inestabilidad, aunque parezca. Una cosa es la impredecibilidad en su definición original y otra cosa es que esa impredecibilidad sea inestable. Según la Teogonía de Hesíodo, el Caos fue lo primero que existió, y según las cosmogonías griegas el caos es el estado en que se encuentra la materia, antes de la existencia del mundo tal como lo conocemos, y del que surgirán las fuerzas organizadores del universo, del cosmos (orden, para los griegos). O sea, que aquello estaba estable y tranquilo y no se metía con nadie.


Ahora bien: ¿Qué altera la estabilidad del caos para producir el orden? ¿El superagente 86? ¿Qué lleva a aplicar energía a los sistemas, físicos o biológicos (¡Ay, qué división!) para hacerles seguir un programa determinado? En el caos de la cocina de los jubilados está en su mente el esquema del orden a conseguir, al menos hasta que vuelvan los nietos. ¿Pero quien tiene el esquema de la Creación (o de lo que sea), del paso organizado del Caos a sistemas ordenados de otra forma (puede ser que el caos sea una ordenación diferente) Si el Caos es estable, y el paso al orden precisa una energía que venza la inestabilidad... ¿Es esto espontáneo? ¿La han puesto los extraterrestres? Y en ese caso: ¿Quien ha puesto a los extraterrestres? ¿Era Dios el Caos? Y si era el Caos y estaba tan estable y tan agustito... ¿Por qué se desestabilizó? ¿Tenía Dios nietos que fueran a su casa?

Como veis, bonito tema de conversación para cenas románticas.

Espero que os haya gustado y me enviéis vuestros comentarios.
Hasta la próxima entrada. Buenas noches y feliz año.

martes, 5 de diciembre de 2017

El tiempo no existe

Buenas noches a todos.

Hace tiempo que quiero hablaros del Tiempo. Desde luego, no es para nada un tema nuevo, no hay más que preguntar a Google y, como siempre, nos abre un montón de puertas en las que investigar: ¿Qué es el tiempo?

Me voy a quedar con las dos primeras definiciones, pero solamente para empezar:
  1. 1.
    Dimensión física que representa la sucesión de estados por los que pasa la materia.

    "no hay espacio ni tiempo fuera del límite de tu universo; el tiempo transcurre inexorablemente"
  2. 2.
    Período determinado durante el que se realiza una acción o se desarrolla un acontecimiento.

    "¿cuánto tiempo falta para que empiece la película?"

Si le preguntáis a un físico, inmediatamente visualizará la "t" que es la variable que representa al tiempo en infinidad de ecuaciones, y os contará, si le dejáis, aquello de la continuidad espacio-tiempo de Einstein y muchas más cosas muy sabrosas. Si le preguntáis a un filósofo, podrá daros infinitas respuestas, pues no en balde esta ha sido una de las cuestiones más analizadas: El tiempo en la filosofía. Siempre recuerdo, de mis tres años de Filosofía de aquel Bachiller Superior en el que aprendíamos tanto, la famosa respuesta de San Agustín, que para los jóvenes actuales debe ser el nombre de una ciudad de USA: ¿Qué es el tiempo?
Bueno, pues a pesar de toda esta sabiduría y mucha más que ha tratado el tema, y con la venia de mis colegas y maestros, voy a dar mi opinión:

Antes que nada, rendiré homenaje a aquel gran profesor de Física y de Química que fue D. José Perez Marco,artífice de mi pasión por la Física. Él nos dijo en clase esta frase que yo no olvido:
"El tiempo es la sucesión sucesiva de sucesos sucedidos sucesivamente."
Porque, vamos a ver: El tiempo no existe por sí mismo, es una creación intelectual de nuestra especie que hemos necesitado para ordenar nuestras vidas en común. Es como una pizarra sobre la que extendemos las cosas que pasan, y que nos es útil para tratar con cosas tales como la causalidad y la simultaneidad. Eso sí que existe. Me explico:

Si hay algo impepinable es la causalidad. Eso lo podemos experimentar diariamente: Si yo hago tal cosa, eso produce tal efecto. No puede existir el efecto sin la causa. Si mis padres no se hubieran conocido, yo no existiría. Si mi padre no hubiera estado tal día en tal sitio no hubiera conocido a mi madre. Luego si mi padre no hubiera estado allí en ese día y a esa hora, mis nietas no existirían tal y como son. La causalidad es telescópica. Y unidireccional: Dadas A+B, producen C. No se puede conseguir el efecto inverso. Por eso, no se puede modificar el pasado, porque entonces el presente sería diferente. Esa es la tesis de base de la extraordinaria serie El Ministerio del Tiempo, que como era buena la han quitado de nuestra TV. idiotizadora.

Esto sería lo que podemos llamar un "árbol causal": Circunstancias que producen actuaciones que producen hechos, que a su vez producen otros.... No puedo, dado un efecto, generar la causa. Pero tampoco puedo predeterminar el futuro, porque no puedo predecir  el conjunto de circunstancias que producirán las causas para que hagan esos efectos. Un pequeño detalle puede cambiarlo todo.

Pero también existe la simultaneidad: Pueden estar desarrollándose varios árboles causales a la vez, o con un desfase entre ellos.¿Cómo nos aclaramos con esto?


Los primeros humanos irían viendo que hay fenómenos cíclicos: El Sol y la Luna, desde el principio, marcaron con sus ciclos la vida en La Tierra. El hombre dedujo que esos ciclos se repetían, luego tuvo un primer concepto de la "duración" de las cosas con respecto a algo. Por ejemplo: Los ciclos menstruales de las hembras, tan importantes para la conservación de la especie, se podían referir a los ciclos lunares. Las migraciones de los animales, las cosechas... tardaban tantos días o tantas lunas en repetirse.

¿Qué estaba pasando? Pues que estaban aplicando un patrón regular (ciclos solares o lunares) a las cosas que estaban pasando. Empezaron a medir los cambios en los sistemas. ¿Cuanto tardaba un animal cazado en descomponerse? ¿Cuanto tardaban los enemigos en llegar desde sus cotos de caza hasta sus hogares? Las construcciones principales se hicieron para servir de calendarios, de observatorios.

Fijaros que ya estamos introduciendo el concepto "Tardar". Y como anécdota os contaré que hace muchos años, cuando empezábamos a instalar las redes informáticas en determinados centros de la Consellería de Sanidad, los burócratas de despacho que no hacían más que preparar powerpoints para hacer reuniones con otros inútiles para determinar cuantos centros podíamos instalar por día, se ponían muy nerviosos cuando les contestaba: "Tardaremos desde que empecemos hasta que acabemos". Y no era por quedarme con ellos, era porque cada centro era un conjunto de cicunstancias diferentes: En uno no había instalación eléctrica, en otro no llegaba Internet, en otro no había ni mesas... Luego poner un tiempo para la instalación de cada uno era algo que solamente podía manejar quien no lo iba a hacer. Uno de los mejores inventos para justificar sueldos de cantamañanas han sido las reuniones con Powerpoints y los Powerpoints para las reuniones. Y los informes posteriores.

Bueno, pues las cosas tardan. Los procesos tardan. Los sistemas evolucionan, todos (degenerándose o no, esto ya es otra discusión) y tardan en evolucionar desde el estado E1 al E2. Cuando uno ve a un niño que hace tiempo que no ha visto, es una parida que diga "Cómo ha pasado el tiempo". Lo correcto sería: "Cómo has evolucionado desde la última vez que te vi" (Puede haber evolucionado a más insoportable, pero eso no se lo decimos)

Aquí está la cosa. Los sistemas evolucionan a nuestro alrededor, las cosas pasan. El sistema cazuela-al-horno evoluciona hacia quemarse, y si mientras tanto estoy tomándome una cerveza, eso también evoluciona. Y si son simultáneos, tendré que tener cuidado de no despistarme con la cerveza y que no se me queme la comida.

Total, que como los sistemas evolucionan, y los procesos son variables, se llegó a la conclusión de que se necesitaba un patrón común para compararlos, y se inventó el tiempo. Y este tiempo necesitaba medirse de la manera más exacta posible, y se fueron inventando distintos instrumentos QUE NO MEDÍAN EL TIEMPO, sino la evolución de un sistema al cual se le obligaba a hacerlos mediante transiciones homogéneas, y era el número de estas lo que se medía.

Por ejemplo: Uno de esos preciosos relojes de los palacios, no medía el tiempo. sino que la energía potencial almacenada en sus pesas, o en sus resortes, tendía a cero mediante transiciones reguladas por los mecanismos de escape para que fueran homogéneas.



Lo mismo pasaba con las clépsidras: Lo que se medía era lo que tardaba en vaciarse el agua del cacharro de arriba (energía potencial) y esto se dividía en partes homogéneas.


Y lo mismo que hacen nuestros modernos relojes de pulsera, que no hacen más que medir las oscilaciones que produce una pila en su circuito electrónico, y nos lo dividen y nos lo presentan como horas, minutos y segundos porque un sistema de visualización lo "traduce".

Pues eso, que el tiempo es un invento que nos viene muy bien, pero un invento humano. Un lingote de oro, de esos que todos tenemos un montón en casa, tiene longitud, altura y profundidad. Pero... ¿Dónde le veis el tiempo? Si lo guardamos en una cripta cerrada estancamente, ese lingote puede estar idénticamente igual dentro de miles de años. Si lo ponemos en un horno a elevada temperatura, su evolución será infinitamente más rápida. Su "tiempo" habrá existido en función de la comparación con un patrón externo, no ha sido una propiedad inherente.

¿Así que estamos como al principio? Pues no, ya sabemos que el tiempo, como lo concebimos, no es más que una herramienta para entender y situar relativamente unos con otros los procesos de evolución: "Mientras estudiaba en Santiago construían La Catedral". Dos hechos simultáneos. Utilizaríamos el calendario (medida días, meses o años) para situar el hecho de los años de estudio dentro del periodo mucho mayor de construcción de la Catedral de Santiago.

Por eso el tiempo es unidireccional, mal que nos pese a los aficionados a la ciencia-ficción. Porque la causalidad y al final la Entropía son rabiosamente unidireccionales . Pero no olvidéis, queridos niños, y repito, que el tiempo es una entelequia que nos sirve, pero que no por eso existe. No hay que confundir el hecho con la explicación.

De todas formas, siempre queda mejor decir: "Gracias por el tiempo que habéis dedicado a leer estas elucubraciones" que decir: "Gracias por haber leído estas elucubraciones mientras vuestras células degeneraban un poco más, el Universo se ha acercado más a su extinción y otros más espabilados están pasándoselo pipa en algún tugurio infecto". Esto sería referido a sistemas en evolución y, la verdad, no queda políticamente correcto. Además, esos sistemas evolucionaban negativamente y vosotros sois todavía más sabios después de leer esto.

Pues esto es lo que era. Y ahora, ale, vayámonos a dormir para aprovechar el tiempo que nos queda. O sea, que vamos a estar roncando plácidamente mientras otros miles de millones de sistemas van por ahí evolucionando. Igual mañana nos llevamos una sorpresa.

Espero que os haya gustado. Buenas noches.