Los derechos fundamentales de todo ser humano (La sanidad, la educación, la justicia, el derecho a una vivienda digna, a sacar adelante a una familia, a aspirar a una justicia real, accesible y gratuita...), nunca deberían ser objeto de negocio, especulación o privatización. Si un gobierno gestiona mal, cámbiese el gobierno. Pero que no se utilice la rentabilidad como argumento para el saqueo de los bienes públicos. Los derechos no tienen precio, ni son negociables.


lunes, 7 de marzo de 2016

Música recomendada: And The Waltz Goes On

Hay dos tipos de sociedades y de personas: aquellas que invierten su riqueza en obtener cada vez más poder y propiedades, y aquellas que la invierten en obtener cada vez mayor sabiduría, cultura y sensibilidad. La primera nos aparta de nuestro crecimiento como persona, la segunda nos lo facilita y es a la vez consecuencia de ello.

Lamentablemente, estamos sometidos al bombardeo de unos medios y unas ideologías que tienden a embrutecernos, a desensibilizarnos, a dosificarnos y cuantificarnos para que dejemos de ser ciudadanos críticos y conscientes y pasemos a ser consumidores adocenados, tanto de bienes materiales como de ideas y personajes políticos que no son sino servidores a su vez de los grandes poderes establecidos: Aparecida la televisión, controladas las agencias, diseñados los políticos, no son necesarios grandes golpes de estado autoritarios ni aparatosas fuerzas represivas: se va introduciendo el germen suavemente, logrando poco a poco una mentalidad colectiva plana y una represión espontánea de la masa sobre el individuo. Incluso se puede crear un modelo de "progre" oficial alrededor del cual fanaticos creyentes de que apoyan revoluciones justicieras no se percatan de las barbaridades que están engendrando. Y ellos mismos actúan de feroces jueces de quién no se alinea con el líder. De la misma forma que siempre se ha entendido peligroso a aquel que lee un sólo libro, es sin duda peligrosísimo también aquel que sigue incondicionalmente a un sólo líder, celebrando sus ocurrencias y silenciando de manera más o menos sutil a los críticos. El mismo germen lo es para los estálines y para los hitleres, para los maduros y para los principiantes. La masa precisa jefes de la manada, gurús que les guíen, rebaños en los que acogerse.

Hay que defender fieramente la libre elección, la libertad personal respetuosa para con los demás, la formación constante, la información seleccionada y plural. Y para ello, la mejor herramienta es promover la cultura, la reflexión, la comunicación leal y la sensibilidad. Cosas que quizás han desaparecido demasiado de nuestro sistema educativo esforzado en crear proletariado titulado con alta formación tecnológica pero nulo conocimiento de historia, filosofía, geografía... De aquellas "ciencias humanas " enfocadas a formar personas, no consumidores de bienes ni de partidos.

En esta línea os recomiendo este vídeo, quizás situado en una sociedad privilegiada, pero ya nos vendría bien que nuestra sociedad privilegiada defendiera así la música, la cultura y, repito, la sensibilidad, en lugar del fariseismo y el pelotazo.

El día que se cree un partido que defienda el cambio a través de la cultura y cuyos principales dirigentes sean auténticos defensores de la misma, habrá que apoyarlo.

Va por vosotros. Buenos días.
https://m.youtube.com/watch?v=1LGVGekPSzo

And The Waltz Goes On.